Histórico cambio político en Argentina: Milei Presidente

Con el diario del lunes, y haciendo una perspectiva hacia los últimos meses, la población venía dando señales sobre el desenlace producido en el balotage de este domingo 19 de noviembre. La fecha es un hito histórico por varias razones. Sin discusiones posibles, el controversial candidato libertario es el Presidente Electo con más votos en la historia de nuestra democracia.

 

Con sólo dos años de participación política directa, la creación de un espacio propio y tras enfrentar la supremacía de los frentes mayoritarios, Javier Milei logró su principal objetivo y ahora, desde el mandato popular (casi 56% de electores) va a intentar los cambios propuestos en campaña. Los medios internacionales lo definen como el presidente de la ultra derecha, algunos no ocultan su preocupación, mientras que otros muestran satisfacción por el aire fresco que representa una renovación política largamente reclamada por parte de un sector mayoritario de la población.

Según los diferentes analistas que se han ido expresando, hay diferentes niveles de perdedores y de ganadores, en este previsible, pero sorpresivo triunfo.  Igualmente habrá que ver los efectos colaterales específicos que se terminarán de concretar. El primer gran derrotado es el kirchnerismo, no hay dudas. Esta derrota comenzó en la fallida administración de Alberto Fernández, desde la Pandemia. Allí fue el inicio de una suma de malas praxis, en el contexto de una dura interna. Durante la mayor parte de este gobierno no hubo diálogo entre el Presidente y la Vice Presidente, jefa política de la coalición. La última apuesta fue Sergio Massa, suponiendo que su experiencia política sería suficiente para tapar los fracasos. Parecía un objetivo posible, al llegar al balotaje, pero la memoria social se activó en las urnas.

El otro efecto colateral fue el final de la otra gran coalición: Juntos por el Cambio. El apoyo a Milei de Mauricio Macri, más Patricia Bullrich y un sector del Pro, estableció una ruptura que también se venía arrastrando desde la Pandemia. De hecho, esa división es lo que determinó que ese frente no ganara las elecciones, que hace dos años parecía imposible perder. Las claras diferencias con el Radicalismo (a su vez dividido internamente) más un Pro que tenía su propia grieta, y una Elisa Carrió en una constante amenaza de renuncia, eran claras señales de un final anunciado. Macri, junto a Bullrich y aliados, salen airoso de esta ruptura. Su apoyo a Milei empieza a mostrar los nuevos acuerdos, en el marco de un Congreso enormemente dividido.

LO QUE VENDRÁ

Hay muchas incógnitas que sólo podrán medirse en el desarrollo de los acontecimientos. El gran desafío es lograr bajar la inflación y obtener la recuperación económica. Milei ya advirtió que ese objetivo sólo se logrará en dos o tres años. En el medio estará el papel que decidirán tomar desde el área dura del kirchnerismo, los gremios, la izquierda y cuantos han advertido oponerse a las ideas libertarias. Otra incógnita es saber cómo será la relación con las provincias y  con el poder Judicial, los nuevos vínculos adquieren un escenario novedoso. Por otra parte hay muchas expectativas en el vínculo y negociación con el FMI y el desarrollo de la  nueva Política Internacional. Hay una marcada tendencia ideológica opuesta a los aliados que supo establecer el kirchnerismo y el delicado equilibrio no será fácil, en un mundo ya de por sí demasiado complejo. Antes de toda la definición política que se fue manifestando todo este año, se consideraba que, fuera cual fuera el partido electo, sería un gobierno de transición, por la gravedad de los asuntos a resolver. Hoy esos problemas son aún más graves y la dispersión política mucho más incierta. Por eso, hacer hoy mismo un pronóstico es más semejante a un horóscopo que a un pronóstico técnico realista. Definitivamente habrá que esperar, habrá que restaurar el poder de resiliencia nacional. Los últimos meses parecía que la Argentina estaba adormecida, luego del desahogo del Campeonato Mundial de Fútbol obtenido hace un año. Parece que el despertar silencioso se trasladó a las urnas y ahora habrá que ver cómo seguirá ese proceso y por cuánto tiempo. El cambio político es demasiado profundo y merece ser observado en el día a día. Como diría un político de la vieja guardia, será cuestión de barajar y dar de nuevo.

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